← Volver a noticias

Aldea de San Miguel en el siglo XVIII: un pueblo con hospital, asistencia sanitaria y administración propia

01/11/2026

Por Jesús Puebla

Aldea de San Miguel en el siglo XVIII: un pueblo con hospital, asistencia sanitaria y administración propia
Recreación de cómo pudo ser el Hospital de peregrínos de Aldea de San Miguel
Un documento histórico publicado por la Fundación Joaquín Díaz nos permite descubrir cómo era Aldea de San Miguel hace más de 250 años, cuando formaba parte del antiguo Partido de Portillo y estaba bajo el señorío del conde de Benavente.
Recreación de cómo pudo ser el Hospital de peregrínos de Aldea de San Miguel
Recreación de cómo pudo ser el Hospital de peregrínos de Aldea de San Miguel
Esquema histórico ilustrado
Esquema histórico ilustrado

¿Cómo era la vida en Aldea de San Miguel en el siglo XVIII? ¿Qué servicios tenía el pueblo? ¿De quién dependía su justicia? ¿Cómo se atendía a los enfermos?

Un interesante trabajo de investigación de José León Martín Viana, titulado Antiguo Partido de Portillo (S. XVIII) y publicado en 1988 en el número 85 de la Revista de Folklore de la Fundación Joaquín Díaz, nos ofrece algunas respuestas y permite recuperar una pequeña pero significativa parte de nuestra historia.

Aldea de San Miguel, uno de los lugares del Partido de Portillo

En el siglo XVIII, la organización territorial de la provincia de Valladolid era muy diferente de la actual. Durante el reinado de Carlos III se estableció una división en partidos judiciales y alcaldías. Entre ellos se encontraba el antiguo Partido de Portillo.

Este territorio estaba integrado por 17 villas, 6 lugares, 4 granjas y 3 despoblados, ocupando una extensión de 66.802 hectáreas.

Aldea de San Miguel figuraba entre aquellos seis lugares, junto a Aldeamayor de San Martín, Camporredondo, El Cardiel, La Parrilla y La Pedraja.

Pero había otro aspecto importante: nuestro municipio pertenecía al señorío del conde de Benavente, uno de los nobles más poderosos de la comarca. Portillo era la capitalidad de este señorío y desde allí se nombraban las autoridades encargadas de administrar justicia.

El dominio del conde comprendía Portillo y su Arrabal, Aldea de San Miguel, Aldeamayor de San Martín, Camporredondo, La Parrilla, La Pedraja y El Cardiel. En conjunto, estos territorios sumaban 24.800 hectáreas.

Un pueblo que contaba con asistencia sanitaria

Uno de los datos más llamativos del documento tiene que ver con la atención sanitaria.

En aquella época, los recursos médicos eran muy limitados. En todo el Partido de Portillo solamente había médicos en tres localidades: Portillo, Valoria la Buena y Tudela de Duero.

La atención a los enfermos también podía recaer en cirujanos y sangradores. Estos últimos realizaban sangrías mediante sanguijuelas, ventosas o incisiones en las venas, prácticas habituales de la medicina de aquel tiempo.

Y aquí encontramos un dato excepcional sobre Aldea de San Miguel: según Martín Viana, era el único municipio de todo el antiguo Partido de Portillo que contaba con un sangrador. Este profesional percibía una remuneración de 2,41 reales diarios.

Un detalle que nos permite imaginar la importancia que tenía disponer de alguien dedicado a la asistencia sanitaria en una pequeña población rural del siglo XVIII.

Aldea tenía un hospital: uno de los mejor considerados de la comarca

Quizá la información más sorprendente del estudio sea la existencia de un hospital en Aldea de San Miguel.

El autor recoge que nuestro pueblo disponía de uno de los hospitales rurales mejor considerados de todo el Partido de Portillo, compartiendo esta categoría con Tudela de Duero y Valoria la Buena.

No debemos imaginar un hospital como los actuales. Se trataba de establecimientos destinados fundamentalmente a acoger y atender a personas enfermas y pobres.

Según describe el investigador, los hospitales de esta categoría contaban con varias habitaciones y camastros, equipados con jergones de paja o de hojas de maíz, mantas y cobertores.

La alimentación era sencilla y frugal: sopa, garbanzos o patatas, pan de morcajo y algo de vino.

Cuando había un profesional sanitario disponible, también se proporcionaba asistencia médica, además de atención espiritual por parte del sacerdote.

En el medio rural, estos establecimientos estaban generalmente vinculados a cofradías, que asumían los gastos de acogida de los enfermos pobres y el mantenimiento del hospital.

Que Aldea de San Miguel contase con un establecimiento de estas características es un dato especialmente relevante para comprender la organización social y asistencial del municipio en aquellos tiempos.

El fiel de fechos: una figura imprescindible en la vida municipal

La investigación también menciona otra figura de la organización local: el llamado «fiel de fechos».

En los pueblos pequeños no siempre había recursos suficientes para mantener un escribano, pero seguía siendo necesario contar con alguien que pudiera dar validez a los documentos y actuaciones oficiales.

Para resolver esta necesidad existía el fiel de fechos, una persona autorizada para desempeñar determinadas funciones que hoy asociaríamos, en parte, a las de un fedatario público.

Aldea de San Miguel aparece expresamente entre las diez localidades del Partido de Portillo que contaban con esta figura.

Con frecuencia, estos cargos se compaginaban con otras ocupaciones, como las de sacristán o maestro de primeras letras, ya que su remuneración era insuficiente para vivir exclusivamente de ellos.

Una pequeña ventana a nuestra historia

Los datos recogidos por José León Martín Viana nos muestran una Aldea de San Miguel integrada en una organización territorial y señorial muy distinta de la actual, pero también un pueblo que contaba con algunos servicios y estructuras de atención a sus habitantes.

Su hospital, la presencia de un sangrador y la existencia de un fiel de fechos son testimonios de una comunidad que, pese a sus dimensiones y a las limitaciones propias de la sociedad rural del siglo XVIII, disponía de mecanismos de asistencia y organización municipal.

Más de dos siglos después, recuperar estos testimonios nos permite conocer mejor nuestras raíces y valorar la historia de nuestro municipio.

Porque la historia de Aldea de San Miguel no está solamente en sus edificios, sus calles o sus documentos: también está en las personas que vivieron aquí, en cómo se organizaron y en los recursos con los que afrontaron las dificultades de su tiempo.


Fuente documental:

José León Martín Viana. Antiguo Partido de Portillo (S. XVIII). Revista de Folklore, número 85, año 1988. Fundación Joaquín Díaz.

Consultar el artículo original en la Fundación Joaquín Díaz.